Vicrila se queda sin dueño al renunciar el fondo Sainberg

El futuro de la empresa vasca fabricante de vasos de vidrio, Vicrila, se ha vuelto a complicar sobremanera tras anunciar el fondo de inversión Sainberg que retira la oferta que había presentado para hacerse con el control de la compañía radicada en la localidad vizcaina de Lamiako-Leioa y que se encuentra en proceso concursal.

Sainberg ha transmitido un comunicado al comité de empresa en el que señala que “al no haberse producido aún la adjudicación provisional y después de un análisis profundo de la situación hemos decidido no prolongar el plazo y por tanto retirar nuestra oferta”.

La noticia ha creado un shock entre el personal de Vicrila pues tras negociar las condiciones con Sainberg daban por hecho que sería este el nuevo propietario que mantendría la actividad de la planta.

Las razones argumentadas por Sainberg para retirar su oferta tienen que ver con la complicada situación financiera de Vicrila, la misma que la ha llevado al proceso concursal, pero agravada por las incertidumbres y la falta de decisiones drásticas en estos últimos meses para revertir la situación de pérdidas.

Según Sainberg la situación de la compañía “se ha deteriorado en las nueve semanas que han pasado desde la presentación de nuestra oferta”. Fuentes del fondo de inversión consideran ahora que los recursos económicos que se necesitan para sacar adelante el plan de negocio “han subido en casi 5 millones de euros” sobre las estimaciones iniciales y además siguen creciendo cada día que pasa.

Los responsables de Sainberg Investments argumentan que las necesidades adicionales de fondos derivan de una reducción de las ventas en el primer cuatrimestre del presente 2017 del orden de los 4 millones de euros menos que en igual periodo del pasado año. Teniendo en cuenta que las ventas de Vicrila fueron de 36 millones de euros en 2016 y que no se puede comenzar a reconducir la situación hasta que sean transferidos los activos, “no cabe pensar que las ventas de este año pueda superar los 30 millones de euros, en el mejor de los casos”.

En opinión de Sainberg con la actual estructura de costes de Vicrila “esta caída supone un aumento de las pérdidas de 2017 de lago más de 3 millones de euros que habrá que financiar”.

 

Los gestores del fondo recuerdan que el retraso de la adopción de las medidas de ajuste en la empresa cuestan 300.000 euros al mes.

Por último, desde Sainberg Investments recuerdan que el pool de bancos que controlan los préstamos de Vicrila no han aceptado la propuesta de quitas que les han presentado.

En este contexto, el administrador concursal tendrá que valorar sí es posible retomar los contactos con los otros interesados en su momento y cuyas propuestas, en especial la más prolija, no eran aceptadas por la plantilla de Vicrila porque suponían un importante esfuerzo en forma de reducción de plantilla y salarios pero la realidad es la que es y, a estas alturas, solo con un ajuste importante de costes parece posible mantener la actividad de Vicrila y evitar su liquidación

El proceso para buscar un futuro industrial para la empresa vasca de vidrio Vicrila, actualmente en concurso voluntario de acreedores, seguirá su curso contrarreloj a la espera de que algún otro interesado presente una nueva oferta.

Este sector del vidrio es muy competitivo, no es sencillo de maestrizar y trabaja, sobre todo en la gama de productos destinados a la hostelería, con márgenes estrechos por lo que la adopción de algunas medidas para reducir costes y poder generar el cash-flow necesario será clave.

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