Entrevista a Pedro Ayllón en People First

Pedro Ayllón lleva más de 8 años al frente de FI-USO, federación dedicada al sector de la industria del sindicato USO, tercera fuerza sindical española con 11.000 delegados sindicales y más de 126.000 afiliados. En esta entrevista nos descubre cómo afronta la industria española los retos que nos esperan en un futuro cercano y la faceta más humana del sindicato con su fundación Sotermun.

¿Cuáles son los valores que rigen la FI-USO?

Los valores están recogidos en su Carta Fundacional de 1961 y siguen totalmente vigentes. Valores como autonomía e independencia, pluralidad, solidaridad, democracia. Hay que recordar que la USO nace en plena dictadura, estos valores eran las herramientas para funcionar como organización y para luchar por conseguir un país democrático abierto al mundo. Los valores como tal, siguen impregnando el ADN de la organización, ahora es evidente que hay que ponerlos en contexto, ya que en aquel momento representaban una ambición como sociedad.

¿Los valores deben ser parte importante de la cultura de una empresa?

Los valores son probablemente la parte más importante de la cultura de una empresa u organización, porque de ellos se genera la motivación. Son nuestros estímulos, lo que nos mueve. Además determinan, en gran medida, las actitudes y los comportamientos colectivos de la organización, es decir marcan definitivamente el ADN o la personalidad de una empresa.

En el momento de fichar nuevo talento, ¿tenéis en cuenta que cumplan con vuestros valores, que estén alineados?

Probablemente es lo más complicado, alinear valores de una organización y personas. Te gustaría tener una persona con todas las máximas capacidades, con una gran ética y con un elevado sentido de la moral y honestidad. Pero es difícil. En las entrevistas puedes ver si es una persona más o menos tolerante, abierta, extrovertida, adaptable para el trabajo en equipo, luego si resulta que es una persona solidaria, plural, lo ves con el paso del tiempo. Lo más importante finalmente es que tenga una buena actitud.

El pasado 2019, Sotermun, la ONG asociada a USO cumplió 25 años sumando más de 600 proyectos solidarios. ¿Qué valoración haces de este primer cuarto de siglo de cooperación nacional e internacional?

Como dice un proverbio africano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Por tanto, Sotermun en estos 25 años ha pretendido ayudar en aquellas partes del mundo más desfavorecidas, haciendo cosas pequeñas desde nuestra perspectiva de primer mundo, pero que allí son auténticos oasis de solidaridad. Por ejemplo 3.000€ en Madrid o Barcelona, es poco dinero, en Haiti con este presupuesto puedes montar 2 o 3 clases para enseñar a los niños, lamentablemente son mundos totalmente diferentes.

Si tuvieras que destacar alguno de los muchos proyectos de Sotermun, ¿cuál sería?

¿Os acordáis del terremoto tsunami de Indonesia? Fue en el 2004, en torno a 220.000 muertos. Una barbaridad. El terremoto de Haití también, fue en el año 2010, hubo 260.000 muertos. Participamos en proyectos en estas zonas. Ahora, con la Covid-19 se está generando el empobrecimiento de grandes capas de la sociedad española y a nivel europeo también. Por ejemplo, estamos en varios proyectos, concretamente en Madrid, La Rioja, Baleares y Canarias, donde personas que, derivado de la Covid-19, están en una situación de empobrecimiento y desamparo social.

¿Cuáles son los retos del futuro a los que se enfrenta Sotermun?

Nos enfrentamos a una inédita crisis de salud global, que tendrá graves consecuencias, sociales y económicas en todo el mundo. Pero, no cabe duda, serán los países y las personas más vulnerables quienes serán más duramente golpeados, por eso desde Sotermun se están gestionando proyectos solidarios de ayudas en nuestro país, ahora también en España. Las consecuencias de la pandemia ha generado atender situaciones de colectivos en extrema pobreza que ya no están a miles de kilómetros.

¿Consideras que la negociación colectiva es una buena opción para la mejora de los derechos de los trabajadores?

Totalmente. Su objetivo es crear reglas que permitan disciplinar las condiciones de trabajo en su sentido más amplio, crear canales de participación y comunicación entre trabajadores y empresas y facilitar la gestión de los conflictos colectivos. Aquellos países donde no existen leyes laborales que garanticen la negociación colectiva presentan condiciones laborales totalmente indignas y salarios precarios, eso es incuestionable.

¿Cómo ha vivido el sector industrial español la irrupción de la Covid-19?

El Covid-19 ha sido el catalizador de la toma de decisiones en empresas que probablemente en otro momento no se hubieran atrevido a tomar (cierres, deslocalizaciones). Así mismo la paralización de la actividad productiva ha sido muy intensa. Crisis de demanda, ERE, ERTE.  El impacto ha sido asimétrico para España, dependiendo si es un sector esencial, o no. A España le ha afectado más porque el peso de la industria, sector estratégico para la estabilidad económica, solo representa un 16%.

Creo que el tema de la Covid-19 tiene que ser la oportunidad para cambiar la conciencia respecto a cosas que no eran prioritarias para nosotros. La conciencia medioambiental, las energías renovables o los vehículos eléctricos ya no son una moda medio-ambiental o tecnológica, es una necesidad vital. Nos va a servir de oportunidad para que las empresas y la sociedad en su conjunto vean que tenemos que enfocarnos en otras áreas de negocio, sostenibles medio-ambientalmente, que lo que hagan sea preservar nuestras vidas, la de nuestro planeta.

Estamos en un proceso de cambio, nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial o la robótica están dando pasos de gigante, ¿que supone este nuevo escenario para los trabajadores del sector secundario?

Es evidente que esta es otra gran revolución. Lo veremos con los nuevos fondos que vengan del Next Generation de Europa y con la industria 4.0. Tendrá que darse, desde los poderes públicos y las propias empresas, una inversión en formación para intentar cambiar ese modelo de obrero o trabajador que había hasta la fecha por uno más tecnológico. Se tendrá que llevar a cabo una adaptación, las empresas multinacionales lo tendrán mejor, pero en España entorno al 99% de empresas son pymes y la capacidad para acometer esta inversión será muy complicada.

Como forma de paliar los efectos de la entrada de robots en el mercado laboral, Bill Gates propuso, ya en 2017, que estos trabajadores mecánicos pagaran impuestos al igual que cualquier persona. ¿Qué opinas? ¿Sería una buena solución?

Por supuesto, no se pueden parar los avances tecnológicos, ni ir en contra de la ciencia, pero es evidente que la robotización eliminará muchos puestos de trabajo. Y si no gravamos a las empresas proporcionalmente a su grado de automatización, países como el nuestro donde la sanidad, la enseñanza, la justicia, las pensiones son públicas, el sistema de bienestar social como lo conocemos, estaría en serio peligro. Imagínate quien iba a pagar las pensiones dentro de 30-40 años, la sanidad, la educación.

Una de las funciones de la Federación Industria de USO es respetar y aplicar la igualdad de oportunidades en su sector. ¿La industria española es igualitaria o todavía queda mucho trabajo por delante?

Creo que se ha avanzado mucho, todavía queda bastante trabajo por hacer, concretamente la industria siempre fue un sector muy masculinizado de toda la vida. Por poner un ejemplo, las empresas del automóvil a lo largo de los últimos años en las líneas de montaje han contratado a muchas mujeres, alrededor del 40% en algunos casos. La promoción interna, la brecha salarial, la integración de los inmigrantes, son retos en los que se ha dado un paso importante hacia delante, pero todavía queda mucho en ese sentido dependiendo del tamaño de la empresa y del sector.

Una pregunta sobre personas que no te han hecho y te gustaría que te hicieran

Está el tema del liderazgo: en el pasado las empresas tenían híper liderazgo, donde había aquella persona que lo sabía todo y lo conocía todo, que tomaba todas las decisiones y donde la delegación no existía.  Se ha demostrado que el liderazgo colectivo, el liderazgo del grupo es clave. En ese sentido, yo siempre he creído en la tolerancia y en el trabajo en equipo como única forma de involucrar a las personas en un mismo objetivo.

Interesante es también el debate de qué es más importante la actitud o la aptitud. A simple vista parece lógico que te interesa en el equipo más una persona por lo que sabe hacer, que por la manera que tiene de enfrentarse a la vida. Pero en muchas ocasiones, esta idea no es del todo cierta, y yo aconsejaría dar un poco más de peso a la actitud, ya que es básica para tener un ambiente laboral adecuado, es un elemento clave para que la persona este siempre motivada para aprender y, sobre todo, porque hará que cualquier aptitud que le pueda faltar no sea un problema, ya que lo tomará como un reto.

 

 

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